8 días
De Figueres a Palamós
Los Caminos de Ronda que recorren el litoral de la Costa Brava desde Figueres hasta Palamós, serpentean entre acantilados abruptos, calas cristalinas y pueblos marineros como Cadaqués, Begur y Palafrugell. Entre pinares mediterráneos y vistas al Mediterráneo, esta ruta combina paisajes salvajes y patrimonio pesquero en una experiencia única e inolvidable.
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Costa Brava
De Figueres a Blanes
Desde Figueres, el sendero abraza acantilados y calas secretas a lo largo de todo el litoral hasta alcanzar Sant Feliu de Guíxols. Los acantilados del tramo que pasa por Tossa de Mar hasta llegar a Blanes ofrecen innumerables calas recónditas de singular belleza con pinos al borde del mar.
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Aquí estamos para atenderte y dispuestos a aclararte cualquier duda. ¡Pregúntanos lo que desees!
Son los antiguos senderos de vigilancia costera que recorren el litoral de la Costa Brava al borde de los acantilados. Nacieron para que los guardias patrullaran la costa y controlaran el contrabando marítimo: tabaco, café y alcohol que llegaban a las calas al amparo de la oscuridad durante los siglos XIX y XX. Hoy, aquellos caminos de contrabandistas y vigilantes se han convertido en una de las rutas costeras más espectaculares del Mediterráneo, con tramos de escaleras talladas en la roca y túneles excavados sobre el mar.
Dos itinerarios: la ruta de 6 etapas (103 km, 8 días) desde Figueres hasta Palamós, y la ruta completa de 9 etapas (163 km, 11 días) desde Figueres hasta Blanes, que añade el tramo de acantilados entre Sant Feliu de Guíxols, Tossa de Mar y Blanes. Y si quieres la integral desde Portbou, en la frontera francesa, hasta Blanes, te preparamos un programa a medida.
El de 8 días concentra la esencia: el Cap de Creus con Cadaqués, los yacimientos de Empúries y las calas de Begur y Calella de Palafrugell. El de 11 días añade el sur salvaje: los acantilados con pinares colgados sobre el mar hasta la villa medieval amurallada de Tossa de Mar y las calas recónditas camino de Blanes. Si dispones del tiempo, la ruta completa es la experiencia redonda; si no, con el itinerario corto no te pierdes las joyas del norte y el centro.
Un desfile de lugares únicos: las formaciones rocosas surrealistas del Parque Natural del Cap de Creus que inspiraron a Dalí, el pueblo bohemio de casas blancas de Cadaqués, las ruinas grecorromanas de Empúries, pueblos pesqueros icónicos como Calella de Palafrugell y Llafranc, la villa amurallada de Tossa de Mar y playas de fama mundial como Sa Tuna o Aiguablava — cada una con su propio tono de azul.
Variada: hay tramos de paseo accesibles (como el de S'Agaró) y otros con escaleras de piedra, túneles y constantes subidas y bajadas al borde del acantilado que exigen cierta forma física y atención. No hay alta montaña, pero el perfil "rompepiernas" del litoral suma desnivel a lo largo del día. Te asesoramos sobre qué itinerario encaja mejor con tu condición antes de reservar.
La primavera (marzo a mayo) y el otoño (septiembre a noviembre): temperaturas perfectas para caminar, mar aún templado en otoño y los pueblos con su ambiente auténtico. En julio y agosto el calor y la afluencia turística restan encanto, y en invierno el viento de tramuntana puede ser molesto, especialmente en el tramo norte.
Es uno de los grandes placeres de esta ruta: el camino desciende constantemente a calas de aguas cristalinas, muchas de ellas inaccesibles en coche, perfectas para un baño a mitad de etapa. Al ser Mediterráneo, el agua es cálida y tranquila de junio a octubre. Lleva bañador y toalla ligera en la mochila de día.
Nuestros itinerarios comienzan en Figueres, excelentemente comunicada: tiene estación de tren de alta velocidad con conexiones directas desde Barcelona (y desde Francia), y los aeropuertos de referencia son Girona (a unos 40 minutos) y Barcelona. Al finalizar en Palamós o Blanes, hay buenas conexiones de autobús de vuelta. Con tu documentación recibirás las indicaciones detalladas de llegada.
Sí: el itinerario sigue en gran parte el sendero GR-92, con sus marcas rojas y blancas, complementadas por señales locales en verde y blanco. Además, navegas con nuestra app y los tracks GPS exactos de cada etapa, que funcionan completamente offline — especialmente útiles en los tramos boscosos donde el sendero se aleja de la costa.
Por supuesto. Todos los itinerarios se organizan en tus fechas y son adaptables: otro punto de inicio o final (como la integral Portbou-Blanes), días de descanso o de playa, etapas más cortas o un programa privado para tu grupo. Cuéntanos tu idea y te preparamos la propuesta con el mejor precio.
Si tienes alguna pregunta adicional que no se haya tratado aquí, mira la sección general de PREGUNTAS FRECUENTES o ponte en contacto con nuestro equipo. Contamos con un amplio conocimiento de la Costa Brava y sus múltiples posibilidades acerca del senderismo a tu aire.

La costa mediterránea de Cataluña guarda uno de los secretos más impresionantes de Europa: sus antiguos senderos de vigilancia costera. Extendidos a lo largo de la accidentada y soleada Costa Brava, estos legendarios senderos costeros ofrecen a los viajeros una combinación incomparable de acantilados dramáticos, aguas turquesas, calas escondidas y encantadores pueblos medievales. Para cualquiera que desee conectar de verdad con la belleza salvaje del litoral español, recorrerlos a pie es una experiencia absolutamente imprescindible.
Concebidos originalmente hace siglos con fines prácticos y defensivos, estos caminos están hoy reconocidos mundialmente como un destino de senderismo de primer nivel. Se adaptan perfectamente a los amantes de la naturaleza, a los senderistas más exigentes y a los paseantes ocasionales. Ya sea que recorras un tramo corto por la tarde o te comprometas con una caminata de varios días, el litoral ampurdanés te promete vistas inolvidables y un sabor auténtico del estilo de vida mediterráneo.
Para apreciar verdaderamente el singular trazado de estos senderos, es necesario adentrarse en su rica y fascinante historia. Sus orígenes se remontan a una época en que las autoridades locales, los pescadores y los vigilantes costeros necesitaban una red de caminos fiable para desplazarse por los escarpados y rocosos acantilados. Estos caminos nacieron de las patrullas que realizaban los guardias reales y, posteriormente, la Guardia Civil española, quienes los utilizaban para controlar el contrabando marítimo.
Durante los siglos XIX y XX, el contrabando era rampante a lo largo de la fragmentada geografía de la Costa Brava. Tabaco, alcohol, café y artículos de lujo llegaban a la orilla al amparo de la oscuridad. Recorrer hoy estos caminos es como adentrarse en una novela de espías, siguiendo los mismos pasos de los guardias que escrutaban el horizonte en busca de embarcaciones clandestinas. Con el paso del tiempo, a medida que el contrabando fue desapareciendo, los gobiernos locales reconocieron su potencial recreativo y transformaron una ruta militar defensiva en un sendero público magníficamente conservado.
Geográficamente, la red completa abarca más de 200 kilómetros, desde la animada localidad turística de Blanes hasta el pueblo fronterizo con Francia de Portbou. Dada esta gran extensión, el recorrido suele hacerse por tramos diferenciados. La sección sur comienza en Blanes, que actúa como puerta de entrada oficial a esta costa salvaje.
Desde Blanes, los senderistas disfrutan de impresionantes vistas de jardines botánicos como el Marimurtra, encaramado dramáticamente sobre los acantilados. Avanzando hacia Lloret de Mar, el camino desafía a los caminantes con empinadas escaleras de piedra y túneles oscuros excavados directamente en la roca. Este tramo refleja a la perfección cómo la ingeniería humana puede integrarse armoniosamente con la naturaleza más salvaje. La recompensa al final del recorrido es llegar a la impresionante villa medieval amurallada de Tossa de Mar, donde las antiguas fortificaciones de piedra dominan las arenas doradas.
Muchos senderistas experimentados consideran que el tramo central entre Sant Feliu de Guíxols y Begur es la joya de la corona del recorrido.
En esta zona, el sendero se convierte en un escaparate de elegante arquitectura costera y belleza natural intacta. Cerca de S’Agaró, por ejemplo, el camino se transforma en un amplio y cuidado paseo marítimo diseñado por arquitectos visionarios, lo que hace que este tramo sea accesible para familias y paseantes ocasionales.
A medida que avanzas hacia el norte, el sendero se adentra en densos bosques de pinos cuyo dulce aroma se mezcla con la brisa salada del mar. Este tramo conduce directamente a icónicos pueblos pesqueros como Calella de Palafrugell y Llafranc, y brinda la oportunidad única de descender a calas rocosas y escondidas, completamente inaccesibles para los vehículos motorizados. La exclusividad de estos rincones convierte el recorrido en una experiencia increíblemente gratificante para los aventureros que buscan soledad y aguas cristalinas.
El sendero alcanza su cota más pintoresca en torno a la localidad de Begur, enclavada en lo alto de una colina. Desde aquí serpentea entre acantilados espectaculares para revelar playas de fama mundial como Cala Sa Tuna, Cala Aiguablava y Platja Fonda, cada una con un tono diferente de agua azul cristalina.
El salvaje norte y el surrealismo de Dalí
A medida que la ruta se adentra hacia el norte, en la comarca del Alt Empordà, el paisaje cambia drásticamente. Los tramos septentrionales atraviesan el amplio Golfo de Roses, pasando junto a los fascinantes yacimientos arqueológicos grecorromanos de Empúries. Continuando hacia adelante, el sendero llega al enclave bohemio de Cadaqués, un pueblo de casas blancas que ha cautivado a artistas durante generaciones.
Más allá de Cadaqués, el camino introduce a los senderistas en los paisajes crudos y azotados por el viento del Parque Natural del Cap de Creus. En este espacio protegido, el sendero presenta formaciones rocosas surrealistas esculpidas a lo largo de milenios por el feroz viento de tramuntana. Estas extrañas formas de piedra, que recuerdan a figuras de animales, inspiraron profundamente la obra de Salvador Dalí. Caminar por el Cap de Creus es como atravesar un mundo extraterrestre, donde la oscura roca choca violentamente con el agitado y profundo mar Mediterráneo.
Biodiversidad y clima mediterráneo
La riqueza medioambiental que se encuentra a lo largo del recorrido es uno de sus grandes atractivos. El litoral en su conjunto es un museo vivo de flora y fauna mediterráneas. Los caminantes son acompañados en todo momento por los aromas terapéuticos del romero silvestre, el tomillo, los pinos de Alepo y las robustas encinas que se aferran tenazmente a las paredes de los acantilados.
En cuanto al clima, la región disfruta de veranos cálidos y secos e inviernos suavemente templados. Mientras que el verano es ideal para combinar el senderismo con frecuentes paradas para bañarse, la primavera y el otoño ofrecen las temperaturas perfectas para las caminatas de larga distancia. Elegir bien la época del año puede mejorar considerablemente el confort, permitiéndote disfrutar del entorno natural sin el intenso calor de mediados de julio.
Planificar con cuidado el viaje es fundamental para que la experiencia sea un éxito. Aunque algunos tramos son suaves, otros requieren una buena condición física y el equipamiento adecuado.
▸ Calzado: es imprescindible llevar zapatillas de trail o botas de senderismo resistentes debido al terreno con grava suelta.
▸ Hidratación: lleva siempre suficiente agua, especialmente durante los meses de calor estival.
▸ Navegación: sigue las marcas del sendero GR-92 (rojo y blanco) o las señales locales en verde y blanco.
Respetando las normativas locales, contribuyes a preservar el delicado ecosistema que rodea estos caminos. Ya sea que decidas explorar un pequeño fragmento o afrontar la distancia completa, la magia del litoral ampurdanés dejará sin duda una huella imborrable en tu alma, haciéndote volver una y otra vez a las orillas de la Costa Brava.